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Berenjenas rebozadas

Por: | 0 comments | 24 junio 2014 | Categoria:
  • Tiempo: 15 minutos + 1 hora de reposo
  • Dificultad: Fácil
  • Raciones: 2-3

Las berenjenas son una verdura con un sabor único, sobre todo cuando están en su punto de madurez. El final del verano es la mejor época para consumir berenjenas en sazón. Son una verdura bastante delicada y no aguanta mucho tiempo en el frigorífico, así que es mejor comprarlas solo si se van a consumir enseguida.

Sobre las berenjenas rebozadas hay siempre controversia: que si se pelan, que si no se pelan, que si mejor en rodajas, que no, mejor en palitos… Siempre ocurre con las recetas que son tradicionales. En algunas zonas de Andalucía se cortan en bastoncitos y se rebozan solamente en harina, previo remojo en leche que según cuentan hace que queden más crujientes; se rematan con un chorrito de miel de caña. Sin embargo, yo os muestro cómo se han hecho siempre en mi casa, rebozadas en harina y huevo, que también están deliciosas.

Ingredientes

  • 1 berenjena hermosa
  • Sal
  • Harina de trigo o de garbanzo
  • 2 huevos batidos
  • Aceite de oliva para freír

Elaboración

Lavamos la berenjena y le quitamos el pedúnculo. La cortamos en rodajas de unos 5 mm un poco en diagonal. Vamos poniendo las rodajas en un colador colocado sobre un plato que recoja el jugo. A medida que colocamos capas de rodajas de berenjena las vamos salando bastante. Hay que dejarlas reposar por lo menos una hora; la sal hace que suelten el jugo amargo, lo que mejora el sabor.

Al cabo de la hora escurrimos las rodajas de berenjena y las secamos ligeramente con papel de cocina.

Preparamos un plato con harina y otro con los huevos batidos. Ponemos el aceite a calentar a fuego medio; no en exceso, menos de un dedo de altura. Cuando esté caliente, vamos rebozando cada rodaja de berenjena primero en harina, sacudiéndola para que caiga el sobrante, y seguidamente en el huevo batido; por último la zambullimos en el aceite. Dicen que cuanto mayor la temperatura, menos aceite absorben las berenjenas.

Freímos las rodajas de berenjena por ambas caras lo necesario hasta que estén blanditas y doradas por fuera. Las vamos sacando a una fuente cubierta con papel de cocina; conviene no apilar unas rodajas encima de otra mientras se enfrían pues se ablandan.

Servimos de inmediato.

 

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